Evita el cuello de pavo

Evita el cuello de pavo. Getty Images
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Publicado: 2012-03-22

Es una parte del cuerpo que no puede pasar inadvertida y que revela la edad. Codos y rodillas también son claves.

Revista Fucsia

¿Has oído a alguna persona hablar con inusitado entusiasmo de lo bonitos que tiene el cuello, los codos y las rodillas Fulanita de Tal? ¿Has sabido, por casualidad, de mujeres que se hayan hecho alguna cirugía o tratamiento especial en alguna de

estas partes del cuerpo? ¿Cuida esa especie de ‘goznes’ articulados queunen partes vitales de su cuerpo? 

Aunque las terapias con rayos láser alisan notablemente algunas arruguitas de la cara, las inyecciones de bótox borran las líneas de expresión y los tratamientos a base de cremas ayudan a rejuvenecer; el cuello, los codos y las rodillas son partes de la anatomía femenina que pasan inadvertidas durante mucho tiempo, pero que envejecen con el resto del cuerpo y pueden crear contrastes muy notorios y desagradables.

Y lo común es que nadie hable de ellos, que los ignore o prefiera ignorarlos a propósito. Porque hay cuellos que parecen de gallina, cuando no de pavo. Ponerse a observarlos es un ejercicio al que pocos se dedican: hay cuellos flacos, gordos, muy cortos, demasiado largos, de franjas, arrugados, cuellos que parecen una superposición de cuerdas, hundidos, fofos, moteados o manchados.

Pero también hay cuellos lisos, proporcionados, sólidos, llenitos, cuellos que muestran, sobre todo, el cuidado que ha puesto su dueña en mantenerlos jóvenes. Y pasa lo mismo con los codos y las rodillas, en especial cuando estas articulaciones óseas recubiertas de piel se ven expuestas a los ojos de todos, y no necesariamente en vestido de baño.

El cuello de lata

En lo que se refiere al cuello, éste comienza a ponerse flácido por lo general a los 43 años. Es posible maquillarse la cara, usar correctores para tapar las ojeras o las bolsas que ‘cercan’ los ojos, ponerse inyecciones de bótox y colágeno en las arrugas y pliegues de la cara, pero el cuello siempre está desprotegido y expuesto.  La cara puede mentir, pero el cuello dice toda la verdad. 

No hay que apresurarse, sin embargo. Hay mujeres que, apenas pasados los 40, se lanzan a hacerse una cirugía que quite las arrugas del cuello, que casi siempre son pronunciadas, con resultados muchas veces desalentadores, como cicatrices que tienen que ser ocultadas llevando siempre un collar grueso. Hay que saber que el éxito de una cirugía no depende en su totalidad de que el cirujano sea un experto en hacer costuras, sino en la cicatrización, que no es igual en todos los tipos de piel.

Pero, hay reglas de belleza que sirven para prevenir el deterioro del cuello. La regla de oro es no exponerlo al sol nunca, o al menos no exponerlo sin camuflarlo bajo una capa de bloqueador, porque la piel que lo recubre es muy sensible, al punto de que aun antes de los40 se puede poner flácida o llenarse de manchas a causa de la exposición al sol.

Las cremas que son indicadas para la cara, sobre todo las antiedad, también lo están para el cuello, aunque su empaque no lo diga expresamente. Las que contienen kinetina o colágeno, o extractos naturales de acción nutritiva y antioxidante, por ejemplo, pueden crear una especie de película que ayuda a mantener la lozanía

de la piel.