Cuando Jennifer López apareció en la película Nunca más (Enough
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kick–boxing para defenderse de un marido torturador, muchas mujeres quisieron emularla. La bella actriz, que al principio de la historia encarnaba a un personaje débil que se dejaba maltratar por su marido, terminó dándole una gran paliza al hombre que durante mucho tiempo la tuvo apabullada. Muchas mujeres la admiraron y hasta le aplaudieron su valentía. Aparte de haber logrado tan osada revancha, se supone que cada vez que Jennifer López entrenaba tae–bo, como también se le llama al kick–boxing, perdía mínimo 800 calorías por sesión.
Otra buena razón para despertar la envidia de muchas mujeres que siempre están buscando técnicas efectivas para bajar kilos, y qué mejor ejemplo que tener al frente el impresionante cuerpo de la bella actriz. Y es que el kick–boxing tiene esas dos personalidades. Por un lado, por ser un arte marcial es una técnica de defensa personal, que no sólo da mucha seguridad, sino que también sirve para elevar la autoestima; y por otra parte, es el ejercicio de gimnasio más completo hasta ahora comprobado para quemar grasa.
Esta técnica, que según el entrenador Camilo Jiménez de Sports Gym, es un ejercicio anaeróbico porque es muy exigente, “mezclalo mejor de cada una de las artes, porque es una combinación de los puños del boxeo inglés y tailandés, con las patadas del taekwondo, y algunos principios del karate”.
Técnica de gimnasio
El kick–boxinges un deporte de contacto reconocido internacionalmente como tal, con campeonatos mundiales y todo tipo de competencias similares. Aunque en Colombia aún no es federado, se practica en algunos lugares y varios de sus seguidores organizan competiciones para entrenarse, aunque no existe un equipo nacional formado como tal.
Algunas veces se enfrentan en torneos abiertos de artes marciales, donde un practicante del tae–bo puede enfrentarse contra un yudoka o contra cualquier otro deportista de alguna disciplina similar. Pero, lo que realmente está haciendo furor en el país es su práctica de gimnasio, pues se ha comprobado que es la técnica más completa a la hora de bajar de peso y de desestresarse, objetivo primordial de quienes frecuentan este tipo de centros.
Cuando el kick–boxing entró al mundo delfitness se despertó una verdadera revolución estética. El gestor de esto fue Billy Blanks, un conocido campeón de karate, quien lo introdujo al mundo de los gimnasios, bajo un formato de patadas provenientes del taekwondo, puños de boxeo y mucha música dance.
“Lo gimnasios estaban perdiendo adeptos porque la gente se aburría de hacer siempre lo mismo, y en Los Angeles, donde siempre se están inventando nuevas prácticas aeróbicas, empezaron a practicar este deporte bajo un formato de fitness creando toda una fiebre por esta disciplina.
De esta manera se introdujo al salón el Tae (camino) –bo (boxeo)”, dice Jiménez. Blanks, quien ha aparecido en varias películas, llevó las artes marciales a los gimnasios y permitió que se vieran divertidas, disminuyendo también el grado de dificultad a la hora de practicarlos. “De esta manera —dice Jiménez— cualquier persona lo puede hacer aunque nunca haya dado ni una sola patada de algún arte marcial, o ningún puño de boxeo”.
Hay para todos
Aunque la práctica del tae–bo ya tiene tintes de fiebre, la gran resistencia que ha encontrado esta práctica en Colombia, ha sido la intimidación que produce el hecho de abordar un arte marcial sin haberlo hecho nunca y, en muchos casos, sin ningún tipo de entrenamiento en otros deportes. Esto, simplemente, es un mito, porque según Jiménez, cualquiera puede hacerlo y ahí es donde radica el éxito que ha tenido en Estados Unidos y en muchos países europeos como Italia y España.
“No importa la edad, ni el sexo y mucho menos la condición física de la persona que lo quiera hacer”. Obviamente, hay personas que tienen mayor disposición para practicarlo pero el entrenamiento constante es lo que da la buena condición. “Cuando una persona quiere empezar a practicar kick–boxing no tiene que tener ninguna fundamentación marcial y sólo existen unas pocas contraindicaciones.
Simplemente, se mide sus niveles de fuerza, su resistencia física y su flexibilidad y, con base en esto, se cataloga en un nivel intermedio o avanzado para comenzar a practicarlo. Cuando se es principiante, es aconsejable que se haga dos veces por semana y luego incrementar a tres o cuatro sesiones”.
Si la persona arranca de cero, igualmente lo puede hacer, y en este punto es importante que se vaya a un lugar serio con un entrenador especializado en esta técnica, porque cuando no se hace como se debe, se incrementa mucho más el riesgo de tener alguna lesión.
“Primero hay que hacer un calentamiento de diez minutos, luego un estiramiento de otros diez minutos, y posteriormente, generar combinaciones de puños y patadas de forma repetitiva bajo el bit de la música, parac oncluir con otro estiramiento de cinco minutos”, dice Jiménez.
Una clase dura 50 minutos, y lo único que necesita la persona que lo practica es tener una ropa cómoda que no apriete (no se requiere kimono, ni cinturón), y unos tenis igualmente cómodos. Los implementos requeridos como guantes, bolsas para golpear y hasta sparrings (cuando es a nivel deportivo) se consiguen en el centro donde se practica esta técnica.
El tae–bo se basa en la conexión total del cuerpo y el mayor número de lesiones llegan cuando no se logra esta armonía, porque el impacto de cualquier golpe termina concentrado en un solo punto, y esa no es la idea. “Consiste en incorporar las técnicas del tren superior con las del tren inferior y entender cómo el tronco y todo el resto del cuerpo se involucran en el golpe, y como debe utilizarse la respiración como componente importante de esta disciplina”.
En resumen, debe haber un balance perfecto entre la espalda recta, el abdomen metido y la patada afuera. Al final, el cuerpo adquiere una gran tonicidad, se bajan los kilos de más, y se trabaja la seguridad y la autoestima. Para qué más.