Así, la más vendida del mundo se transforma, esta vez de la mano (y la nariz) de Jacques Polge, en una sinfonía olfativa. Alrededor de las notas del Ylang Ylang, el jazmín de Grasse y la rosa de Mayo, unidas a los aldehídos, se creó una perfecta armonía olfativa. Joe Whright, el director de la nueva campaña publicitaria, destaca el extraordinario encuentro entre un actor como Brad Pitt, bendecido con los atributos legendarios de talento, fama y apariencia, virtudes compartidas por el perfume.
Una apuesta riesgosa esta de asociar la fragancia a un galán de Hollywood, pues no es una fórmula garantizada mostrar un perfume a través de los ojos de un hombre. En el comercial se establece una relación inquietante y ambigua entre el actor y el lente. Es el recuerdo de una historia de amor, la evocación nostálgica de sueños y fantasías que solo al final revelan su objeto de deseo: el Chanel Nº 5, la fragancia de la mujer eterna.