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Cuando Geraldine Zivic oyó los mariachis, pensó que era en la casa de los vecinos y siguió empacando las maletas para un viaje que tenía al día siguiente a Medellín. Su novio, el actor chileno Gonzalo Vivanco, acababa de llegar a la casa, pues planeaban salir a comer para festejar los dos meses que llevaban juntos. A Geraldine le tomó un momento darse cuenta de que se trataba de un bonito detalle de Gonzalo para celebrar la ocasión, o por lo menos así lo pensó. Les abrió la puerta y los hizo seguir emocionada. En la segunda canción, los mariachis dieron un paso hacia ella y se arrodillaron. Sorprendida, volteó a mirar a Gonzalo, quien también estaba de rodillas y con un anillo en las manos.
Se habían conocido tres meses antes en la première de una película, por un amigo en común. Gonzalo recuerda la cara de enojo con la que ese día lo miró su futura esposa cuando él le dijo: “Tienes unos ojos muy bonitos”. Un mes después, todo cambió una noche cuando se reencontraron en Andrés Carne de Res y la química fue evidente para los dos. Su primera cita fue a cine con amigos, vieron Batman, y Gonzalo le regaló un chocolate chileno. “Había como una onda que me llamaba la atención, pero no me mataba. Hablaba mucho de él mismo. Todo cambió cuando al final de la noche no me pidió el teléfono. ¡Quedé sorprendida!”, cuenta Geraldine. Gonzalo agrega que a él “le rompió la cabeza” desde aquella noche en el famoso restaurante, pero sabía que ella estaba saliendo de su anterior relación, y le pareció prudente llevar las cosas con calma. A él le gustaron sus labios, su manera de moverse, “era como si todo se detuviera a su alrededor y ella lo atravesara todo. Sin problemas y sin tiempo”. Y es que fue precisamente la forma como le hablaba lo que más impresionó a Geraldine “Definitivamente, me entró por los oídos. Me recitaba poesías y yo pensaba: ‘¿todavía existen hombres así?’” .
Tan fuerte fue su conexión, que tras dos meses de noviazgo Geraldine no dudó un segundo en aceptar la propuesta de matrimonio frente al mariachi. Gonzalo era el indicado. “Es como si perteneciéramos el uno al otro. Siempre quisimos estar con personas como los dos y no lo habíamos logrado”, dice Geraldine, quien al igual que su prometido ha decidido darle una segunda oportunidad al matrimonio. “Somos reincidentes. Modelos usados, pero clásicos”, anotan. Quisieron volver a casarse porque para ellos vivir en pareja con alguien que se ama realmente es el estado ideal. Además, dicen, al ser el segundo para ambos, ya saben lo que quieren y lo que no.
La decisión de Gonzalo no fue tomada a la ligera. Un mes antes le contó a su mamá, a sus amigos cercanos y a su suegra, quienes lo asesoraron a la hora de comprar el anillo. “A ‘Gera’ nunca antes le regalaron una anillo de compromiso, por lo que este tenía que ser hermoso y sin igual”. También cuenta que tuvo miles de ideas, pero se decidió cuando Darío, el joyero de Casting Joyería, le dijo que el corte del diamante que más le había gustado se llama igual a como él le dice a ella: “Princesa”. También le dio la posibilidad de incluir oro de su abuela y de su madre en el proceso de fundición, pues ellas son su ejemplo de vida y quería algo de su energía en la argolla, que él mismo fundió y montó.
El primero en enterarse de la noticia fue Fernando Navas, el hijo de 11 años de Geraldine. “Se puso feliz. Pidió hermanitos inmediatamente”, cuenta la actriz, y luego añade que a “Fernandito” siempre le gustó Gonzalo para ella, ya que lo quiere y admira mucho. A los tres les gusta hacer cosas juntos, desde ir a cine, hasta jugar mímica. Uno de los momentos que más disfruta esta pareja es ver la serie 24, son verdaderos fanáticos de Jack Bauer, el personaje que interpreta Kiefer Sutherland. En esas noches en que se quedan en la casa, les gusta cocinar. Generalmente lo hace Gonzalo, pues aunque Geraldine también sabe y lo disfruta, a él le gusta atenderla.
El tema de la convivencia ya lo tienen dominado, porque al poco tiempo de empezar su relación se fueron a vivir juntos, una experiencia que les ha servido para ratificar que están hechos el uno para el otro. A pesar de la solidez de la relación desde el comienzo, prefirieron mantenerla al margen de los medios. La prensa de entretenimiento especuló sobre la posible relación entre la argentina y el chileno, pero ellos no confirmaban nada ni se dejaban ver en público juntos. El tratamiento chismoso que en ocasiones se da a relaciones como la de ellos, les parece de lo peor. “Son seudoperiodistas que no tienen la verdad. Que escriben lo que escuchan sin tener pruebas. Ellos necesitan justificar su sueldo y no piensan en el daño y las consecuencias de sus comentarios”. En junio, la pareja de actores salió de su hermetismo y confirmó su próximo matrimonio pidiendo, una vez más, que no les preguntaran sobre el tema.
La boda
Un día de noviembre en el hotel Charleston Santa Teresa de Cartagena, los Vivanco-Zivic, darán el “sí” en una ceremonia agnóstica bajo el rito de la cienciología. A la reunión asistirían cien personas, entre ellas los padrinos, Nicolás Diblassi y France Ayala. Geraldine reveló que su vestido “es un diseño espectacular de Luisa Nicholls, gran diseñadora que entendió lo que quería”.
Después de la boda, piensan viajar a Marruecos y a Grecia a pasar su luna de miel, antes de regresar a Colombia. Están trabajando juntos en Flor salvaje, una novela de RTI-Telemundo que está al aire en Estados Unidos, España y otros lugares de Europa. Por su parte, Geraldine acaba de convertirse en la imagen exclusiva para Honda Civic en Colombia y está en la preproducción de una nueva película. Gonzalo es la nueva imagen del centro comercial El Retiro, y está en preproducción de Washington D.C., una cinta colombo-chilena de la cual es protagonista. Además, los dos acaban de firmar con Crossover Entertainment, una de las agencias más exclusivas en California. Por lo visto, la pareja pasa por su mejor momento. Triunfan laboralmente y emprenden un camino común. Llevan siete meses juntos y tienen la certeza de que esta vez sí es para toda la vida.