Lesbianas de dudosa reputación

Lesbianas de dudosa reputación. Ilustración: Ivette Salom
Ilustración: Ivette Salom
Publicado: 2012-04-04

Hoy en día hay más lesbianas piratas que imitaciones de carteras de marca y, como todo lo falso, pierden la platica invertida en su falta de originalidad.

Odette Chahin

Para estar a la moda, bastaba con comprarse el color de labial de la temporada y listo. Ahora, al parecer estar in es restregarse el labial con su mejor amiga en alg

ún concurrido bar, porque está de moda ser lesbi los fines de semana. Pero ojo, no son nada originales ni se besan porque les gusten las mujeres, sino porque saben que con eso atraerán la atención de su verdadero objetivo, los hombres; o sea, son lesbianas piratas.

No sé cómo ni cuándo, pero las lesbianas pasaron de ser las menos populares de la lista a ser el centro de atención, pasaron de raras a la realeza. Tal vez haya que darle las gracias a series como The L Word que las volvieron cool, o a películas como Criaturas salvajes (Wild Things) que las convirtieron en objeto del deseo, o a personas como Ellen Degeneres que las volvieron irresistible menteadorables, y todo eso está muy bien, ya era hora.

El problema es que más de un productor ha utilizado a las lesbianas como el viagra de la sociedad de masas: si se caen los ratings, pues métale dos lesbianas y verá cómo se le levanta todo. Si hace falta talento, échele polvitos desafismo y santo remedio; en fin, si hace falta algo, es sólo seguir siempre la misma receta no tan secreta, una dosis de lesbis y todo le va a saber mucho mejor.

El mundo de la música tiene todo un compilado para las lesbianas chimbas. Track 1: La reina del pop, Madonna se rumbea a las dos princesitas del pop, Britney y a Christina Aguilera en los VMA’s mientras todas cantaban Like a Virgin, que sonaba más a Like a Lesbian. Track 2: Las rusas de T.A.T.U. se enredaron la lengua la una con la otra, para versi así lograban vender algún disco. Y e l BonusTtack más reciente: Verónica Orozco, que pasó de Oki–Doki a “toque y toqui” en SoHo—con Kitty Marín—,inspirada en su debut discográfico Las bragas, canción en la que narra que termina metida en la cama con la hermana de alguien.

Conclusión: las lesbianas chimbas son una estrategia de marketing. Creo que casi todas le hemos dicho a algún tipo horroroso con pelos en la nariz que somos lesbianas, para quitárnoslo de encima, pero ahora puede ser contraproducente. Si antes la palabra lesbiana era un repelente para hombres, ahora es miel morbosa que los hace quedarse pegados como imanes en la nevera.

Sugerencia: para espantarlos del todo, mejor di que estás recién operada… pero de un cambio de sexo, a ver si así ta dejan quietica. Otra variedad de la especie de lesbiana chimba es aquella que lo es ocasionalmente sólo por necesidad, cuando no hay moros en la costa, pues se va con las moras, y no es porque ella sea bisexual, sino porque es omnívora sexual y calma su apetito con lo que haya ,hombre, mujer, gato o árbol.

También hay lesbianas chimbas alcoholizadas, las que le hacen honor al dicho de que toda mujer está a siete tragos de convertirse en lesbiana. La hipótesis científica es que borrachas ven borroso y borran casete,y así empiezan a verle el parecido a sus amigas con el Bon Jovi de los 80, o con aquél novio rockerito de pelo largo que las cambió por su curvilínea guitarra; casos se han visto.

Las lesbianas chimbas han invadido el territorio de las originales. Sólo un ojo bien entrenado puede distinguir un logo y un acabado falso de uno genuino y sabe dónde encontrarlas originales para que no te metan gata por liebre. Pero ya sea por moda o no, si nadie es lo suficientemente hombre para ti, búscate una mujer, pero no lo hagas por creerte la chimba y mucho menos por ser una lesbiana chimba.

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